¿Cómo se recuerda un territorio cuando el sentido que lo definía ha cambiado profundamente?
Hay una historia en Vallejo que no está escrita en ningún archivo, una que guardan las personas que vivieron ahí; en los ritmos del turno, en los recorridos de memoria, en los nombres de fábricas que ya no existen. Este proyecto buscó articular esas voces para construir un relato que reconociera a la comunidad como fuente legítima de conocimiento sobre la transformación de su propio territorio.
El Diseño como puente
Este proyecto no fue un archivo histórico tradicional, sino una salida de diseño narrativa, física y digital. Su propósito fue articular y visibilizar las experiencias cotidianas y los saberes locales de los habitantes de Vallejo frente a las transformaciones industriales que fragmentaron su territorio. En lugar de imponer una lectura externa, devolvió a la comunidad la historia de su propio espacio a través de un relato colectivo que reconoció a los habitantes como fuente legítima de conocimiento.
El punto de partida fue entender que, aunque las fábricas cierren, la memoria permanece en quienes saben qué había donde hoy hay una bodega, y en quienes recuerdan el olor a vainilla que inundaba las calles. El diseño operó como herramienta de mediación visual y espacial que permitió a los habitantes reconocerse en la historia de su lugar..
Los participantes
El trabajo de campo se desarrolló con 20 habitantes de entre 65 y 83 años, reclutados a través del centro comunitario Pilares Pro Hogar. Estas personas —ex empleados, hijos de obreros y residentes con décadas de arraigo— no fueron tratadas como objetos de estudio, sino como co-investigadores del proyecto.
A través de sus testimonios encontramos que la identidad de Vallejo no es una lista de datos económicos, sino una experiencia sensorial: el sonido de la chicharra marcando los turnos, el polvo de las fundidoras sobre los coches del barrio. El proyecto parte de reconocer que la ruptura comunitaria no fue solo económica; cuando el trabajo compartido desapareció con el cierre de las plantas, la comunidad se fragmentó.
Diseño Centrado en las Personas (DCP)
El proyecto se estructuró sobre el Diseño Centrado en las Personas, que situó a los habitantes en el centro de todas las fases, desde la investigación hasta la evaluación. Se integraron dos enfoques: el diseño participativo, que permitió la co-creación en talleres, y el diseño narrativo, que tradujo los hallazgos en experiencias comunicativas especiales y digitales.
Investigación:
Entrevistas para entender el significado social del trabajo y los recorridos cotidianos en el barrio
Definición:
Clasificación de hallazgos mediante diagramas de afinidad y perfiles de usuario para orientar el diseño hacia las necesidades reales de la comunidad
Ideación:
Talleres donde los habitantes especializaron sus recuerdos y transformaron álbumes privados en fuentes históricas
Evaluación:
Desarrollo de prototipos y pruebas de usuario para asegurar que la exposición y la plataforma sean pertinentes, accesibles y significativas para el territorio
Las tres dimensiones del habitar
El proyecto se sostuvo en tres categorías que se entrecruzan en la experiencia vivida de los habitantes.
1. Memoria Colectiva: Entendida como un proceso social de reconstrucción del pasado vivido en grupo. El proyecto se apoya en los “marcos espaciales”: los lugares (una esquina, un bar, una planta) son los soportes donde el recuerdo vive y desde donde puede recuperarse.
2. Territorio Vivido: Vallejo no es solo un mapa administrativo; es una construcción social cargada de afectos y significados simbólicos. Se considera un “texto múltiple” que se escribe y reescribe constantemente en las conversaciones vecinales.
3. El Habitar: Es el proceso relacional donde los sujetos establecen vínculos con su entorno a través de prácticas cotidianas, gestos y ritmos. Habitar en Vallejo significaba organizar la vida familiar según los silbatos de la fábrica y los recorridos hacia el rastro o la estación de tren.
Compromiso Ético y Devolución
El proyecto operó bajo un protocolo de consentimiento informado. Cada participante autorizó el uso de su voz, imagen y fotografías, y conservó el derecho a retirar o modificar su información en cualquier momento. El diseño no jerarquizó voces ni impone lecturas; los testimonios se presentan en primera persona para asegurar la fidelidad del relato.
Esta plataforma y la exposición física fueron una devolución al territorio. Buscaron que las generaciones con vínculo familiar con la zona pero sin conocimiento de su historia pudieran conectar con ella a través de quienes construyeron el Vallejo industrial. Al navegar por aquí, no se consulta un archivo: se entra en diálogo con una comunidad que se negó a que su historia se perdiera en el silencio de las bodegas.
LEE EL DOCUMENTO
Dedicamos este proyecto a quienes nos abrieron la puerta de su memoria; las personas que nos contaron sus historias, que nos mostraron sus fotografías y nos permitieron, por un momento, ver Vallejo a través de sus ojos.